Tecnológico de Monterrey BEER Lab

Documento de trabajo · BEER-WP-2026-01

¿Por qué apoyan los ciudadanos los controles de precios?

La experiencia directa con la escasez reduce el apoyo a los precios máximos mucho más que recibir información. Aun así, las creencias favorables persisten cuando las decisiones no tienen consecuencias personales.

Stanislao Maldonado y Santiago I. Sautua · Septiembre de 2026

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−35 pp
Caída del apoyo al precio máximo tras experimentar la escasez
821
Estudiantes universitarios
45
Sesiones de laboratorio en Bogotá
Góndola de supermercado con pocos productos y amplios espacios vacíos, junto a una canasta de compras.
Una góndola con pocos productos ilustra el vínculo entre un precio máximo vinculante y la escasez. Imagen ilustrativa original generada para BEER Lab; no representa un establecimiento real.

Título original: Why do citizens support price controls? The role of motivated beliefs

Los controles de precios son una de las políticas económicas más populares y, al mismo tiempo, una de las más cuestionadas por los economistas. Cuando un precio máximo se fija por debajo del precio de mercado, aumenta la demanda y se debilitan los incentivos para ofrecer el producto. El resultado esperado es escasez: un precio menor para quienes logran comprar, pero menos posibilidades de encontrar el bien.

Si esta consecuencia es ampliamente conocida, ¿por qué tantas personas siguen apoyando los controles de precios? Maldonado y Sautua estudian si el respaldo refleja solamente falta de información o si también responde a creencias motivadas: creencias optimistas que resultan psicológicamente atractivas porque son consistentes con una preferencia previa por la intervención del gobierno.

El resultado central

Experimentar personalmente la escasez redujo el apoyo al control de precios en 35 puntos porcentuales, casi el doble de la reducción producida por información factual.

Un mercado en el laboratorio

El experimento reunió a 821 estudiantes en 45 sesiones realizadas en Bogotá. Los participantes compraban un producto ficticio y recibían pagos vinculados con sus decisiones. En el mercado libre, todos los compradores podían adquirir el producto. Con un precio máximo vinculante, el precio era menor, pero solamente la mitad podía comprar.

Antes de conocer el funcionamiento del precio máximo, los participantes elegían cuál de los dos regímenes preferían. Luego, algunos recibían información factual que explicaba la escasez. Otros la experimentaban directamente al participar en el mercado regulado. La información económica era equivalente; lo que cambiaba era la forma de aprender.

Además, una persona de cada grupo tomaba una decisión con consecuencias reales para el régimen de mercado que se implementaría. Los demás expresaban una preferencia hipotética. Esta segunda variación permitió evaluar si la responsabilidad por el resultado disciplinaba las creencias.

La experiencia cambió más opiniones que los hechos

Apoyo al precio máximo, antes y después

Antes Después

Información factual −18 pp

Antes80%
Después62%

Experiencia directa −35 pp

Antes76%
Después41%
La figura muestra el porcentaje que eligió el régimen con precio máximo antes y después de aprender sobre sus consecuencias. Fuente: Maldonado y Sautua (2026), experimento de laboratorio aleatorizado.

La información funcionó, pero su efecto fue limitado. Entre quienes recibieron una explicación factual, el apoyo cayó de 80% a 62%. Entre quienes experimentaron la escasez, cayó de 76% a 41%. La diferencia sugiere que aprender a través de una consecuencia personal tiene más fuerza que recibir una descripción correcta de esa misma consecuencia.

Sin embargo, la experiencia tampoco eliminó el apoyo. Incluso después de enfrentar una reducción de 100% a 50% en la probabilidad de comprar, 41% todavía eligió el precio máximo. Para los autores, esta persistencia es difícil de explicar únicamente como desinformación.

Cuando la elección importa

La responsabilidad por la decisión también cambió la forma de responder a la evidencia. Entre los participantes inicialmente optimistas, quienes tenían una elección decisiva fueron 18 puntos porcentuales más propensos a reconocer el efecto del precio máximo sobre la escasez y 17 puntos menos propensos a seguir apoyándolo.

La interpretación es que las creencias favorables son menos costosas cuando una persona solamente expresa una opinión. Cuando la elección determina lo que ocurre y afecta el propio pago, mantener una creencia excesivamente optimista se vuelve más difícil.

Qué podemos aprender

Los resultados no implican que la información sea inútil. Tanto la información como la experiencia corrigieron creencias y redujeron el apoyo. Pero indican que una campaña informativa puede ser insuficiente cuando una preferencia política también está sostenida por una identidad, una visión moral o el deseo de creer que la intervención funciona.

El laboratorio permite aislar estos mecanismos, aunque no reproduce todos los elementos de una decisión política real. Las preocupaciones por equidad, la identidad partidista y la exposición repetida a los resultados de una política podrían fortalecer o debilitar los efectos observados. La siguiente pregunta es si experiencias transparentes, pilotos o mecanismos de rendición de cuentas producen cambios similares fuera del laboratorio.

De la evidencia a la acción

Hacer visibles los costos

La comunicación pública debería mostrar de manera concreta cómo una política afecta disponibilidad, calidad y acceso, no limitarse a describir sus efectos en términos abstractos.

Probar antes de escalar

Simulaciones, pilotos y reportes transparentes pueden permitir que ciudadanos e implementadores observen las consecuencias antes de extender una intervención.

Conectar preferencias y resultados

Los mecanismos que hacen explícita la responsabilidad por una decisión pueden producir evaluaciones más cuidadosas que las opiniones puramente hipotéticas.

Abstract (en inglés)

Despite broad expert consensus that price controls are economically inefficient, they remain popular. We study this puzzle through the lens of motivated beliefs: Individuals who favor government intervention may derive gratification from believing that price controls increase welfare. In a laboratory market, participants shopped under monetary incentives and chose between a free-market regime and a price-cap regime. We varied whether participants learned about the cap through factual information or direct exposure to its consequences, and whether their regime choice was decisive. We find that both information and exposure reduced support for the price cap, but exposure was substantially more effective. However, many participants continued to support the cap after experiencing shortages. Participants with decisive regime choices were less likely to endorse the price cap after adverse information or exposure. Thus, support for inefficient policies reflects not only misinformation but self-serving beliefs that persist when individuals are not held accountable for policy outcomes.

Citación sugerida

Maldonado, Stanislao, y Santiago I. Sautua. 2026. “Why do citizens support price controls? The role of motivated beliefs.” Documento de Trabajo del BEER Lab BEER-WP-2026-01, Tecnológico de Monterrey.

Equipo de investigación

Stanislao Maldonado y Santiago I. Sautua. Investigadores del Tecnológico de Monterrey. El experimento se implementó en el Rosario Experimental and Behavioral Economics Laboratory, con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo.

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